lunes, 18 de julio de 2016

LLEGÓ EL VERANO

“Hay que ver, cómo pasa el tiempo”. 

Esta frase tan manida (que, por cierto, siempre se dice cuando el tiempo ya ha pasado, no cuando está pasando ni cuando va a pasar) me viene al pelo para intentar justificar que no haya escrito una entrada desde la BTT Ibaigorri, echándole así, sin ningún empacho, la culpa a la extraordinaria velocidad del tiempo (que evidentemente siempre es la misma) en lugar de echársela a la pereza y a la pachorra que me entra cada vez que me pongo a preparar una nueva entrada.

Curiosamente, desde entonces, cada poco tiempo me arrancaba a preparar una entrada con fotografías de días anteriores, pero llegaba el siguiente fin de semana con nuevas fotos, incluso de diferente temática, de modo que dejaba lo anterior en la recámara. Antes de acabar la nueva entrada, se producía algún contratiempo, algún “conflicto”, algún "desencuentro" o alguna otra gaita que me quitaba el humor de publicar nada, así que vuelta a empezar. 
Con frecuencia comparto algunas cosillas en Facebook (Yorkart) para calmar la afición a publicar, y así voy esperando hasta que me vuelven las ganas y el “hambre de blog”. Si os animáis a echar un vistazo, pinchad en la palabra "Yorkart" (tiene el enlace) ya que suelo publicar cosas diferentes a las de aquí. Algunos de los seguidores de esa página verán que varias de las fotos de esta entrada ya se han publicado allí, pero otras son diferentes.

De modo que “entre ponte bien y estate quieta” ha pasado la primavera, y como ya superados los festejos sanfermineros, pronto empezamos con fiestas de un tipo y de otro, de un lugar y de otro, y esto va a ser un no parar, me remango para hacer un breve resumen de la pasada primavera, porque no me resisto a compartir con vosotros algunos de esos momentos, especialmente por el campo de Lerín. De nuevo, una de esas "entradas largas" que siempre digo que no quiero hacer, pero que al final siempre acabo haciendo. :-)
Espero que al final para alguien haya merecido la pena la espera. Yo, al menos, estoy satisfecho especialmente de algunas de las fotos.


Ha habido muchas actividades en Lerín esta pasada primavera (mención especial a las musicales, con los encuentros de bandas), pero evidentemente, solo puedo reflejar aquéllas en las que estuve. Este año no he podido estar en bastantes de ellos, así que, como siempre, os remito a los otros blogs de Lerín para ver el resto de las cosas que se han llevado a cabo. Los enlaces, ya sabéis, están en la columna de la derecha de este blog.

Tras la BTT, el siguiente episodio lerinés en que estuve y del que puedo hacer una pequeña reseña fueron las Fiestas de la Juventud, en mayo, que incluían la celebración de los quintos del 98, y que fueron quienes se encargaron de lanzar el txupinazo (Por cierto, qué camiseta más chula!!!) :-D .

Previo al lanzamiento del cohete, la portavoz de la Asociación de Jóvenes Baldetxate, leyó un comunicado exponiendo públicamente que (por decirlo de una forma “suave” y resumida) la relación entre la Asociación y el Ayuntamiento no pasa un momento "idílico".
















La txaranga Puntualex acompaño a la juventud en las celebraciones y alegró de principio a fin el fin de semana de las fiestas.




A lo largo del fin de semana, mucha fiesta, comida de la juventud, mucha música...


Celebración de quintos también, pero estos del 70...






Incluso los gaiteros de Peralta estuvieron el mediodía del día 28 amenizando el vermú.


 


Más txaranga...

 



 Como plato fuerte final de las fiestas de la Juventud... La Pelota!!!

 "Olaizola I-Pascual vs Olazabal-Goñi II"








 Dejando ya, al menos por ahora, el tema festivo, si hay algo que caracteriza a la época primaveral es la explosión de color y de vida. No hay más que salir del casco urbano, o mejor aún, asomarse a alguno de los maravillosos balcones naturales que tiene Lerín (La Peña, la Peña Baja, la Punta del Palacio, el Paseo...) para, al instante, emborracharse de color y de paisaje rural y natural. 
Alejarse unos cientos de metros de la población y adentrarse en alguna de las zonas que aún mantienen vegetación silvestre, si es que se tiene el cuidado, la paciencia, y el respeto necesarios, nos puede proporcionar la alegría de sentir que el milagro de la vida se repite cada año, y que a pesar de que perseveramos cada día más en destruir todo aquello que no nos resulte rentable a corto plazo, la naturaleza se empecina en sobrevivir y se renueva un año más.

Desde Semana Santa ya habíamos ido viendo como poco a poco muchas aves iban cumpliendo con su ciclo natural y regresaban a Lerín.

Las aves invernantes como los cormoranes (Phalacrocorax carbo), tomaban fuerzas y marchaban a otras zonas.

  




Volvían viejos amigos, que si no me encontraban por el campo pasaban a saludarme por casa, como el roquero solitario (Monticola solitarius)...







 la abubilla (Opupa epops), ...







el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)...






... O el buitre leonado (Gyps fulvus).










Por el campo disfrutaba inquieta la collalba gris (Oenanthe oenanthe) (este año, por el momento, muchas menos collalbas que otros años).








Volvieron las limícolas, como este andarríos chico (Actitis hypoleucus)...






 Desde lejos se veían también activas las escasas y esquivas avutardas (Otis tarda)...









 La perdiz roja autóctona (Alectoris rufa), ave de incierto futuro, también andaba de ligoteo.







Pronto dejamos de ver a las aves en bandadas para comenzar a verlas de dos en dos, en lances amorosos, y "de compras" en su Ikea natural para amueblar su nido. 


Y en muy pocas fechas, comenzábamos a ver los frutos. 








Pollos de ánade azulón (Anas platyrhynchos)







 

Daría para mucho más intentar mostrar la primavera de Lerín, especialmente en cuanto a la naturaleza, y no solo en cuanto a aves y otros animales, sino con sus alucinantes cambios de paisaje, los mil tonos de verdor, el estallido de color de las flores, de las plantas... la variedad de tierras y cultivos... Pero no quiero extenderme más.


Finalmente, quiero compartir aquí unas escenas que realmente me han resultado especiales y emocionantes. Están tomadas a lo largo de 3 meses, y con varias semanas entre unas y otras, precisamente para no influiren el proceso natural y molestar lo menos posible. 
Quiero decir también que para ello no he interferido más que cualquier agricultor de los que pasan por la zona, incluso mucho menos, porque ellos pueden estar igual de cerca y con mucha más frecuencia. Y digo esto porque creo que hay que ser respetuosos al máximo con encuentros como estos para interferir lo menos posible con los procesos naturales.

Por eso mismo, las fotos no tienen demasiada calidad, al menos no tanto como me hubiera gustado, porque están tomadas a muchísima distancia, y ya he comentado otras veces que mi máxima óptica es un 200 mm, por lo que el "recorte" de las imágenes es grande. Con todo ello, creo que ha merecido la pena.

Se trata, como he comentado antes, de la renovación de la vida. En este caso, el ejemplo es una familia de milanos negros (milvus migrans).


A finales de abril, mamá milana empollando los huevos. Se aprecian algunos trozos de plásticos, especialmente blancos, que los milanos acostumbran a colocar en los nidos como una especie de marca territorial.







Un tiempo después, los lustrosos pollos se asoman curiosos (uno más activo que otro, como suele ser habitual).







 Pocas semanas después el aspecto es ya impresionante.






Y pasadas unas pocas semanas más, la familia revolotea feliz sobre los campos de Lerín.













 Sinceramente, es dificil expresar la sensación positiva que me da haber sido testigo de estas escenas, más aún cuando la situación general, social, política, cotidiana... no invita a muchas alegrías.

Hasta pronto ! (espero)  :-)
FELIZ VERANO!!!
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