lunes, 4 de febrero de 2013

LAS CUEVAS DE LERIN (III)

Vamos con la tercera parte del reportaje sobre las Cuevas de Lerín
Entramos en la "Cueva de Santa Bárbara".

Como en las partes anteriores de artículo, Jose Luís Ona comenta el contenido de las fotos.




Dentro del conjunto de cuevas medievales, se trata del grupo situado más hacia el este, y de todas ellas es la que presenta la planta más sencilla.

Tal vez su nombre se deba a estar más cerca de la antigua ermita de Santa Bárbara.

Bajo ellas, junto al viejo camino de la Puentecilla del Vino a la ermita de la Virgen Blanca se han localizado restos arqueológicos de diversas épocas.


Interior de la cueva, repleta de salitre en sus paredes y techos, en contraste con la sorprendente limpieza de las demás cuevas.




La cueva es, o ha sido, refugio de rapaces nocturnas. La gran cantidad de restos óseos darían luz sobre la dieta de estas aves.








En el interior, es visible un muro de mampostería que compartimenta el espacio. Su finalidad es todavía un misterio, sin descartar que pudiera tratarse de un "troje" para almacenar grano.









 

Una de las entradas a la cueva está parcialmente tapada mediante un simple murete de piedra de aire provisional.






El interior es una simple estancia excavada a pico pero sin la complejidad que muestran los otros dos grupos. El techo es inclinado, siguiendo el buzamiento natural de las capas de yeso.




A la izquierda de la puerta, la cueva se desarrolla hacia el interior de la peña, formando una pequeña estancia con el suelo cubierto de una gruesa capa de derrubios.





Las cuevas se abren en la parte más inaccesible del cortado de yesos, procurando situarlas en la zona media, evitando las ubicaciones más expuestas a posibles golpes de mano.








La composición geológica de la peña de yesos no es uniforme, alternando capas más blandas con otras más duras, según la mayor o menor presencia de margas.
Las cuevas, inteligentemente, se abren en las capas más blandas, adaptándose al buzamiento natural y procurando que los suelos y techos de las estancias coincidan con las capas duras.
La erosión de siglos sobre una roca tan deleznable como el yeso ha desmantelado posibles estructuras exteriores, desdibujando caminos de acceso, escaleras de comunicación, chimeneas, etc., de modo que hoy no apreciamos su apariencia original. 
Con todo, el conjunto lerinés, cuya importancia dentro del panorama comarcal del Alto Ebro está por determinar en su justa medida, merece estudio pormenorizado y quizá, en un futuro, sea posible su disfrute como destino de un muy particular turismo cultural.

Para finalizar, un comentario de Primi: "Muy a mi pesar y después de entrar en todas las cuevas, no he encontrado el famoso pasadizo que se dice que iba hasta la iglesia."

Quién sabe, quizás un estudio a fondo más minucioso y científico, en un futuro, que esperemos no sea muy lejano, desvele muchas más cosas sobre estas cuevas que las que se aprecian en un rápido vistazo.

Pues hasta aquí el reportaje sobre las cuevas. Si consigo más información sobre ellas, o alguna historia o leyenda que haga referencia a ellas, añadiré más adelante un capítulo más. Si alguno de los que leéis esto tenéis algo al respecto, os agradecería muchisimo vuestra colaboración.

Ojalá que las palabras de Jose Luís Ona resulten "proféticas" y ese proyecto de conservación y de bien turístico y cultural para Lerín, vea la luz.


No quiero finalizar el reportaje sin mencionar y agradecer su labor a Manu Larralde, que contribuye a él con fotos del "rappel".



















Enhorabuena a los protagonistas de esta aventura. Gran trabajo!!! Muchas gracias por haberla compartido con todos nosotros.

Muchas gracias, personalmente, por haber aceptado mostrar vuestra experiencia y vuestras fotos, precisamente, en este blog.

Muchas gracias también al arqueólogo lerinés Jose Luís Ona, por explicarnos, desde sus amplios conocimientos, lo que vemos en las fotos.

Y, por supuesto, gracias a los que estáis viendo esto, por visitar este blog.

Hoy, sabemos algo más de Lerín


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